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El chiste de los albañiles
El chiste de los albañiles
Cuatro albañiles y tres ayudantes se dirigían al piso 30 de un edificio para trabajar. Uno de los ayudantes sintió un fuerte dolor de barriga y pidió esperar un momento para ir al baño. Los demás le insistieron en que subiera con ellos, pero él prefirió bajar del elevador
En ese momento, el elevador se desplomó y todos los que iban dentro murieron. El ayudante, muy asustado, fue a su casa y le contó a su esposa lo sucedido. Ella, con los ojos llorosos, lo abrazó y le dijo que se había salvado porque él rezaba todos los días y era un hombre bendecido por Dios.
Al día siguiente, en el velorio, el padre preguntó quiénes eran las viudas para entregarles una ayuda. Todas las mujeres salieron y el gerente de la empresa les entregó un cheque de 5,000 dólares a cada una. La esposa del ayudante sobreviviente lo miró con furia, le dio un manotazo y le dijo:
—¡Eres un gran desgraciado por estar defecando a esa hora mientras todos trabajaban!
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