Chistes, El rincón de la Pura Vida

El primer caballo de Pepito… ¡y muy grosero!

Queridas amigas y queridos amigos puravidosos,

¡bienvenidos a un nuevo chiste que los va a hacer morirse de la risa!

¿No me creen? Ver para creer…

Si dejan de leer aquí nunca sabrán si yo tenía razón o no, así que les aconsejo ponerse cómodos y disponerse a reír, ¡porque se van a reír!

A ver, imagínense la escena, ¿eh?… Imagínense a nuestro Pepito… Desde pequeño siempre soñó con tener un caballo, pero nunca tuvo el dinero para comprárselo y tampoco el tiempo. Empieza a investigar un poco en revistas especializadas y en internet, y encuentra a un criador que tiene un caballo espectacular, pero que curiosamente cuesta exageradamente poco. Sin embargo, el animal parece perfecto.

Así que va, se presenta en el lugar para comprobar que realmente sea un buen caballo. El criador le asegura que sí, pero ante la enésima pregunta de por qué cuesta tan poco, le contesta: — Don Pepito, cuesta poco porque es muy grosero. Pero le garantizo que es el mejor caballo que jamás hayamos tenido. — ¿Y por qué cuesta tan poco? —insiste Pepito. — Porque es grosero. Es que para que arranque hay que gritarle «¡culo!» y para que se detenga, «¡mierda!».

Tras cerciorarse de que esa era en verdad la única razón de un precio tan regalado, Pepito decide comprar el caballo. Se anota en la libreta las palabras mágicas y se va contentísimo.

El primer día libre, el bueno de Pepito se monta en el caballo, saca el papelito con las palabras mágicas y grita: «¡¡¡Culo!!!».

Con el envión del arranque del animal, se le vuela el papelito y sale disparado, feliz de la vida, rumbo al campo. Una emoción maravillosa que jamás había sentido en su vida. Va disfrutando del paisaje, del campo y del aire puro.

De repente, para su mala suerte, se da cuenta de que agarró el camino equivocado y que se está acercando a un barranco profundísimo.

Pepito no lo piensa dos veces, busca de inmediato el papelito pero no lo encuentra. Entonces empieza a tirar desesperadamente de las riendas gritando: «¡Para, para, para…!».

Pero el caballo sigue a toda máquina y él, en pleno pánico, sin parar de gritar: «¡Para, para, para!». Y justo cuando están a punto de caer al borde del precipicio, grita con el alma: «¡¡¡Para, pedazo de mierda!!!».

Y el caballo se clava en seco.

Pepito, empapado en sudor frío por el susto, se pasa la mano para secarse la frente y suspira: «¡Uffff… qué culo!».

¡¡¡Y boooom, barranco abajo!!!!

Espero les haya gustado mucho y que hayan disfrutado este momento de pura vida. Lo comparten con sus amigos.

Nosotros nos vemos a la próxima, mientras tanto que se diviertan y estén bien.

¡¡¡PURA VIDA SIEMPRE!!!